Una reflexión ágil y viva acerca de la forma en que literatura y política se entrelazan En este ensayo conciso y clarividente, Richard Ford enuncia algo que muchos de sus lectores han intuido desde siempre en sus libros: que lo artístico, lo ético, lo público y lo privado no son esferas separadas, sino facetas de una misma experiencia; que, en literatura, lo político se inscribe en lo íntimo, en el lenguaje y en la mirada atenta sobre lo cotidiano.En un iluminador recorrido por su vida y su obra, Ford nos invita a acompañarlo por su Misisipi natal, donde, como es sabido, las leyes no han de entenderse al pie de la letra; por México, donde comprendió que solo el noir podía plasmar la violencia y la corrupción que lo rodeaba; por las primeras novelas de Frank Bascombe, gracias a las que comprendió que la polis aristotélica comienza en el propio hogar.En palabras sencillas alumbra una pregunta siempre presente en la obra de Ford: ¿cómo vivir con decencia en un mundo en el que la política tiende a ser deshonesta? Y lo hace con ironía, con ligereza, rechazando cualquier atisbo de solemnidad: rasgos que son marca de estilo de su literatura. Mucho más que un testimonio personal, este libro es una meditación sobre lo que la novela puede y debe seguir siendo hoy: una forma de verdad, de compromiso y de humanidad, en la que lo personal y lo político se entrelazan indisolublemente.
AUTOR/A
FORD, RICHARD
Richard Ford (1944, Jackson, Mississippi) ha publicado seis novelas ?Un trozo de mi corazón, La última oportunidad, Incendios y la trilogía protagonizada por Frank Bascombe: El periodista deportivo, El Día de la Independencia (premios Pulitzer y PEN/Faulkner) y Acción de Gracias?, tres libros de narraciones cortas y largas ?Rock Springs, De mujeres con hombres y Pecados sin cuento?, y el breve libro memorialístico Mi madre, editados todos ellos en Anagrama, que le han confirmado como uno de los mejores escritores norteamericanos de su generación: «El mejor escritor en activo de este país» (Raymond Carver); «Un crítico norteamericano ha dicho que Ford se inscribía en la tradición de Faulkner, Hemingway, Steinbeck... Se está convirtiendo tranquilamente en el mejor escritor norteamericano» (Bernard Géniès, Le Nouvel Observateur); «Richard Ford nos habla de un mundo que nos pertenece, como una canción de Tom Waits o ?sirva como paradigma iconográfico? el film de Wim Wenders Paris-Texas» (J. Ernesto Ayala-Dip, El País).







