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En las últimas décadas, nuestras sociedades han tendido a alejarse de la producción de bienes estandarizados para orientarse a objetos, servicios y experiencias que proclaman ser únicos, auténticos, irrepetibles. Esta transformación no es superficial ni sectorial: afecta simultáneamente la economía, el trabajo, la tecnología, los estilos de vida y la política.
Andreas Reckwitz propone una interpretación de este cambio estructural: la lógica de lo general -propia de la modernidad industrial- cede lugar a una lógica de lo particular, en la que el valor ya no se mide solo por la utilidad o el precio sino también por la capacidad de producir significado, emoción y diferencia. Los bienes se culturalizan, el trabajo exige creatividad y autenticidad, los sujetos son llamados a construirse como singulares.
La sociedad de las singularidades genera, sin embargo, desigualdades profundas entre quienes logran singularizarse y quienes son desvalorizados por esa misma lógica; polariza el espacio social entre una nueva clase media hipercultural y cosmopolita y una clase de servicios culturalmente degradada; y alimenta el ascenso de nacionalismos, fundamentalismos y populismos que movilizan identidades colectivas contra la hipercultura liberal. Las promesas y las patologías de nuestro tiempo comparten, según Reckwitz, una misma raíz estructural. Escrito en la tradición de la gran teoría sociológica, este libro hace exactamente lo que describe: encuentra la estructura común que subyace a la proliferación de lo incomparable.




