Para envío
Durante décadas, el relato del trabajo asturiano estuvo ligado al pozo y a la fábrica; las mujeres del Servicio de
Ayuda a Domicilio (SAD) tuvieron que demostrar que ellas también eran clase trabajadora y que el domicilio era
un centro de trabajo tan digno de defensa como el tajo minero. El libro recupera esa trayectoria y muestra cómo
un grupo de mujeres, dispersas y atomizadas por la propia naturaleza de los cuidados, consiguió organizarse y
convertirse en un sujeto político capaz de desafiar estructuras de poder municipales, empresariales y sindicales.
Una lectura necesaria también para reivindicar la «revolución de los cuidados» y devolver al Trabajo Social su
dimensión crítica y transformadora, frente a la mercantilización de un derecho ciudadano convertido en negocio.


