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Mario Tronti (1931-2023) ha sido una de las principales figuras del operaísmo italiano. Fundó y colaboró en las revistas Quaderni Rossi y Classe Operaia con una serie de artículos seminales que se reunieron en su obra más conocida, Obreros y capital. Tras la experiencia de 1968 y el Otoño Caliente de 1969, volvió, sin embargo, a la política partidaria, lo que materializó en la práctica con su incorporación a la dirección del PCI y en la teoría con su concepto de la autonomía de lo político. Traficantes de Sueños ha reunido algunos de sus libros posteriores en el volumen titulado La política contra la historia (2016).
En los dos pequeños libros que componen este volumen, se manifiesta con toda su enormidad la sombra intelectual de Mario Tronti. Sus dos últimas obras en vida muestran, una vez más, la conexión entre el filósofo y el político cooperando en la ímproba tarea de analizar el declive y el fracaso de la izquierda, así como en abrir paso a un mundo radicalmente diferente.
El diagnóstico del viejo profesor apenas admite réplica: la izquierda ha ido perdiendo aquella conexión popular que le hacía reconocer como propios los sufrimientos causados por la precariedad laboral y la falta de seguridad en los ingresos. Cada vez más ensimismada en la cuestión de los derechos civiles y del ciudadano, la izquierda ha olvidado a un pueblo trabajador que en el debate público parece no existir, al tiempo que ella misma ha sido sistemáticamente desplazada como opción de gobierno.
A fin de retomar el rumbo, Tronti reivindica una política con mayúsculas, lo que inevitablemente implica combatir el paralizante veneno de la antipolítica. Su propuesta nos conmina así a revitalizar los lazos de representación entre pueblo y partido, dirigidos a construir un poder capaz de insuflar nueva potencia a las luchas. Tronti nos avisa: solo de este modo se logrará superar el fracaso de la democracia progresista.





