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Tras el estallido de la crisis económica mundial de 1929, la Komintern invirtió los términos de una maniobra política que había conducido a la paralización de la clase proletaria; primero una alizanda con los sindicalistas y Chiang Kai-shek, luego una lucha contra el "socialfascismo". Si los términos estaban cambiando, la esencia era la misma.
[...] En cuanto a la política del Estado ruso y la correspondiente táctica de la Komintern, esta era contrarrevolucionaria en todas partes, pero fue adoptando expresiones contradictorias a lo largo del tiempo. Primero vino la política del "socialfascismo" en 1930-1933, porque el objetivo del capitalismo internacional se concentraba entonces en la victoria de Hitler. Una vez inflingida esta terribe derrota al proletariado alemán y mundial, y una vez consolidada esta victoria, el objetivo se trasladó a otros países, particularmente a Francia. De ello resultaría la política que se especificaría en la fórmula del Frente Popular, una política que serviría por igual a los intereses del capitalismo francés, del alemán y del de todos los demás países. La idea de la patria sería invocada con igual eficacia por unos y otros, dado que era evidente que a ambos lados de la barricada ya no se perseguía más que un único objetivo: amenazar la "integridad nacional" con la guerra.
La esencia de la nueva táctica consistía, pues, en el encuadramiento del proletariado en los respectivos aparatos estatales, mientras que la alternancia de los objetivos internacionales del capitalismo determinaría el antifascismo o el filofascismo del Estado soviético y la expresión formal de la táctica de la Komintern: alianza con la socialdemocracia, socialfascismo, Frente Popular.



