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¿Quién debía gestionar la economía del primer Estado proletario: los obreros organizados en sus sindicatos o un aparato de funcionarios y especialistas? En torno a esta cuestión se libró, entre 1920 y 1922, la última lucha abierta de corrientes dentro del partido bolchevique, mientras una clase obrera exhausta por la guerra y las privaciones protagonizaba una ola de huelgas y protestas que enlazaría con la revuelta de Kronstadt y un posterior desafío al partido en las elecciones a los soviets. Los documentos aquí reunidos, en su mayoría traducidos por primera vez al castellano, muestran los argumentos y los esfuerzos de la Oposición Obrera y las bases proletarias del partido por corregir el rumbo de la revolución. Su derrota en el X Congreso de 1921 trajo consigo la prohibición de las fracciones y el fin del debate interno, en vísperas del ascenso de Stalin.


