
Manuel Delgado.
Catedrático emérito de la Universitat de Barcelona. Desde 1986 es profesor de Antropología Religiosa y Antropología Urbana en su Departament d’Antropologia Social. Ha estudiado en la Séction des Sciences Religieuses de l’École Pratique des Hautes Études de la Sorbona de París. Fundó el grupo de investigación Grup de Recerca en Exclusió i Control Socials (GRECS) de la Universitat de Barcelona y es miembro de los colectivos investigadores Observatori d’Antropologia del Conflicte Urbà (OACU) y Cultura popular i conflicte (CPC). En temáticas urbanas ha trabajado en las dinámicas de exclusión y estigmatización, y en la apropiación social de los espacios urbanos. En esos ámbitos ha publicado en revistas especializadas y ha pronunciado conferencias en universidades de diferentes países. Es autor de libros como Ciudad líquida, ciudad interrumpida (1999), El animal público (1999), Disoluciones urbanas (2002), Sociedades movedizas (2007), La ciudad mentirosa (2007), El espacio público como ideología (2011), Ciudadanismo (2016), Márgenes y umbrales (2022, con Núria Benach) y Movilidades desbordadas (2025, con Roger Sansi). Ha sido ponente en la Comisión de Estudio sobre la Inmigración en el Parlament de Catalunya. Ha trabajado especialmente sobre violencia religiosa y ritual, apropiaciones sociales del espacio público y la construcción de las identidades colectivas en contextos urbanos.
Presentación del nuevo libro de Manuel Delgado «Todas las ciudades están poseídas» acompañado de Marta Sanz y Débora Ávila, modera Pedro Bravo.
Como antes, hoy tanto el gobierno de las ciudades como la distribución de la riqueza en ellas siguen basando su legitimidad en valores metafísicos incuestionables. En nombre de esos valores, se emprende una cruzada del Bien contra lo que se percibe como maligno, que no es sino la tendencia de la vida urbana a enredarse en una madeja interminable de acontecimientos y avatares. Para salvar a la ciudad de la maldad que ella misma cobija y engendra, los saberes y las técnicas urbanísticas pretenden generar una ciudad impecable y sin pecado que se imponga a esa otra ciudad real de la que en el fondo apenas saben nada. Frente a esa urdimbre de lucha y pasión que es la vida urbana, los expertos insisten en hacer realidad su ensueño de una ciudad perfecta: una ciudad servil y previsible, sin sobresaltos, idéntica a sus planes y a sus planos. Lo hacen invocando nuevas divinidades que no pueden ser contrariadas: el capital humano, el espacio público, la sostenibilidad, la cultura, el humanismo tecnológico, el patrimonio o el civismo… Este libro expone cómo la apropiación capitalista de las ciudades despliega nuevos argumentos sagrados y ejecuta nuevos ritos destinados a imponer el Bien, la pacificación de las ciudades y, en definitiva, la victoria sobre el Mal, es decir, sobre el conflicto y la incertidumbre.










