Here comes the sun cuenta la historia del auge de la energía solar y eólica y de la lucha desesperada de la industria de los combustibles fósiles y sus políticos por restringirlas.
Cada dieciocho horas, el mundo instala paneles solares equivalentes a la potencia de una central nuclear. Al mismo tiempo, la combustión sigue derritiendo nuestros polos, envenenando nuestros cuerpos, agravando la desigualdad global. Y ya no es necesario: sabemos cómo convertir en energía los rayos del sol. Aunque nuestro clima y nuestra democracia se están desmoronando, McKibben insiste en que este momento también está lleno de posibilidades. La energía solar y la eólica se han convertido en las más baratas del planeta y están creciendo más rápido que cualquier otra fuente de energía en la historia; si logramos seguir el ritmo, podremos limitar los daños del cambio climático y reordenar el mundo sobre bases más sensatas y humanas. No se puede acaparar la energía solar ni mantenerla en reservas: debe estar al alcance de todos.La esperanza de una nueva civilización que mire al sol como la estrella que alimenta nuestro mundo.
HERE COMES THE SUN
AUTOR/A
MCKIBBEN, BILL
Ambientalista y activista estadounidense. Autor de más de veinte libros, entre los que se encuentra el éxito El fin de la naturaleza, publica artículos en revistas como The New Yorker o Rolling Stone. Cofundador de Third Act, un proyecto que moviliza a personas mayores de sesenta años en favor de un cambio progresista, para que actúen por el clima y la justicia. Es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias y profesor distinguido Schumann de Estudios Ambientales en el Middlebury College, donde también dirige las Becas Middlebury en Periodismo Ambiental. Ha recibido numerosos galardones, entre ellos el Premio Gandhi de la Paz y el Premio Right Livelihood, también conocido como el «Nobel alternativo», además de títulos honoríficos de veinte facultades y universidades. Foreign Policy lo incluyó en su lista inaugural de los cien pensadores globales más importantes del mundo. McKibben lideró la organización ambientalista 350.org, que ha organizado protestas en todos los continentes, incluida la Antártida, en favor de la acción climática. Desempeñó un papel destacado en el lanzamiento de la oposición a grandes proyectos de oleoductos como el Keystone XL, y en la campaña de desinversión en combustibles fósiles. Vive con su esposa, la escritora Sue Halpern. En 2014, el mundo de la biología le rindió homenaje bautizando una nueva especie de mosquito de bosque en su honor.



