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Gallagher, de la que ya publicamos ?De cómo recibí mi herencia? y ?Extraños en la casa?, se mueve libremente entre el presente y el pasado para evocar el tiempo compartido con su marido y la vida de ella tras su muerte, en un presente atormentado y reconfortado por el recuerdo de su pasado común. En un tono coloquial, confidencial, sin pretensiones, habla de pequeñas cosas, como mudarse a un nuevo apartamento, de los objetos impregnados con los recuerdos y del hábito de hablar con alguien que ya no está. Habla de sus dos perros y su gata. Su familia y amigos y sus primeras andanzas como escritora. Las historias no podrían ser más corrientes y, sin embargo, su mirada irónica y profunda revela de forma extraordinaria la lógica y el misterio de la convivencia de una pareja.