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«Su arte refleja materiales de la existencia que hacen que la entendamos mejor o, quizá, nos la cuestionemos. Y no se pone límites, se mete en charcos y se entrega. Porque Rodrigo no escribe para posar, escribe para dejar constancia de lo que duele y celebrar lo que salva.»
En Impostor encontrarás poemas, relatos y también híbridos de ambos. Textos difícilmente clasificables que muestran veinticinco años de evolución literaria de un artista multidisciplinar que, por primera vez, muestra esa faceta. Sin complejos, sin red. No hay fronteras, todo vale en el anonimato del que escribe para sí. Procaz, divertido y abufonado. Crítico y emotivo, lo mismo aplaudes que le cortas la cabeza. Un chapuzón en la corriente caudalosa de la acequia de sus pensamientos. El sabor oculto en el paladar con aroma a barrio de extrarradio y pueblo de verano.
Un autor inédito que recorre insolente los límites de la poesía libre actual. A su aire y según le venga, como un gitano que canta una petenera en el pasillo del juzgado. Quizá algún día te lo encuentres, escondido detrás del cristal de la cafetería, espiando tu lectura, para ver si te ha gustado.


