Las cartas del mal se inician el 12 de diciembre de 1664 en Dordrecht, Holanda, donde el teólogo calvinista Willem van Blijenbergh fecha su primera misiva dirigida al filósofo Baruch de Spinoza. Y culminan hacia mediados del año siguiente con la última respuesta de Spinoza. Son ocho textos breves, apasionados, donde cunde la esgrima intelectual y el ejercicio diplomático de exponer y contraponer los argumentos de uno y del otro. El calvinista y el librepensador podrían haberse citado en una taberna de La Haya, y disputado a lo largo de una noche como espadas de dos mundos que, en cierto modo, expresan finalmente dos cosmovisiones de la vida política holandesa y del hombre. Porque detrás o entre las preguntas por Dios, por el mal, por el alma y sus rostros, acaso asome la pregunta por la libertad, por las capacidades del individuo, sus límites, y su encuentro con la historia.
LAS CARTAS DEL MAL
AUTOR/A
SPINOZA, BARUCH
Hijo de judíos portugueses, probablemente oriundos de España, nació en Amsterdam (1632) y murió en La Haya (1677). Un hecho decidió su vida y su obra: su expulsión de la comunidad judía (1656). Su vida, porque le forzó a dejar el comercio familiar por el oficio de pulidor de lentes y el estudio. Su obra, porque su Tratado teológico-político (1670) es una valiente apología teórica de la libertad de expresión, tanto religiosa como política; y su Ética es uno de los esfuerzos más colosales por realizar una síntesis entre la filosofía clásica y la ciencia moderna. Esas dos obras han mantenido siempre viva su figura, aunque con matices muy diversos. Durante el siglo XVIII, Spinoza fue acusado de ateo por unos y leído con pasión no confesada por otros, como lo desvelaría, al fin, el célebre debate sobre el panteísmo (1785-1786). Fue en ese ambiente romántico donde, por influencia de Hegel ?«o Spinoza o ninguna filosofía»?, el siglo XIX inició (1802-1803) la serie de ediciones y traducciones, estudios históricos y teóricos que aún hoy mantienen vigencia. Sobre la base de ese riquísimo material, el siglo XX analizó la obra y la doctrina spinozianas, en una labor incesante y de detalle que continúa hoy día. De Baruj Spinoza, Editorial Trotta ha publicado su Ética demostrada según el orden geométrico (2005), en edición y traducción de Atilano Domínguez y, Compendio de gramática de la lengua hebrea (2005).