Cuando todo parece perdido
Deseo y revuelta en tiempos de contrarrevolución
Emmanuel Rodriguez, Zona de Estrategia
Sesión presencial y online. En Ateneo La Maliciosa - Traficantes de Sueños c/Peñuelas, 12
El neoliberalismo se ha sostenido sobre un axioma paradójico: la sociedad de clases ha dejado de existir. La desigualdad no ha desaparecido —se ha agudizado—, pero ha perdido su capacidad de estructurar la práctica política. En su lugar, los conflictos se articulan en torno a vectores de discriminación —raza, sexo, nacionalidad— que operan al margen de la clase o, en el mejor de los casos, a su lado. Esta sesión trabaja el argumento central del artículo Clase, movimiento, identidad: una explicación histórica (2025), en el que Rodríguez López propone una lectura de largo alcance de cómo, en tres momentos históricos sucesivos —keynesianismo fordista, neoliberalismo y crisis neoliberal—, las formas de protesta han funcionado también como dispositivos de integración política. Los nuevos movimientos sociales, lejos de ser simplemente la expresión de una crítica al neoliberalismo, mantienen con él una relación de «intimidad estructural» comparable a la que los sindicatos y partidos obreros mantuvieron con el keynesianismo de posguerra. La política de la identidad, que emerge con fuerza tras la crisis de 2008, aparece en este análisis no como ruptura sino como confirmación de ese proceso. La pregunta que vertebra la sesión no es si esa crítica fue falsa o insuficiente, sino bajo qué condiciones la protesta se convierte en función del orden que pretende impugnar, y qué queda fuera de ese proceso de integración que merezca ser pensado como recurso político.











