«La televisión, desde la superficie hacia sus profundidades, trata del deseo. Y el deseo es a la narrativa lo que el azúcar es a la comida humana». En un momento en que la cultura audiovisual está más presente que nunca gracias a las plataformas de streaming y el consumo (masivo y doméstico) de series y películas, este ensayo de David Foster Wallace, uno de los más influyentes del autor, se vuelve una lectura imprescindible y atemporal. Este libro pone el foco en el impacto que el imaginario de las series de televisión norteamericanas tiene en la literatura. Frente a la incapacidad de escapar de su influencia, el uso de la ironía se ha convertido en la única defensa posible. Gracias a este análisis, Foster Wallace perfila al individuo del siglo XXI: un ser anclado a una pantalla y atravesado por la cultura popular. -------------- La colección Endebate es el hogar de aquellos textos breves que presentan una opinión, defienden una actitud o cuentan una historia, pero son más un aperitivo que un banquete, estimulan la conversación más que saciarla e inician un festín (que no clausuran). Como los mejores bocados, entran por los ojos y dejan un largo poso en el paladar.
E UNIBUS PLURAM (SERIE ENDEBATE)
AUTOR/A
WALLACE, DAVID FOSTER
David Foster Wallace (Ithaca, Nueva York, 1962 - California, 2008) era para muchos el novelista más importante de su generación. The Broom of the System (1986) significó su debut, y tres años más tarde publicó La niña del pelo raro (Literatura Mondadori, 2000), relatos con los que captó la atención de la crítica. Su siguiente obra es la monumental y reconocida novela La broma infinita (Literatura Mondadori, 2002), que ha sido considerada por la revista TIME una de las cien mejores novelas escritas en lengua inglesa. En Literatura Mondadori hemos publicado también Entrevistas breves con hombres repulsivos, (2001), Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer (2001), Extinción (2005), Hablemos de langostas (2007) y su novela póstuma El rey pálido (2011). En septiembre de 2008 David Foster Wallace, que sufría una fuerte depresión, se suicidó en su casa de California.<BR><BR>









