Obra central de su trilogía familiar y cumbre de la trayectoria de su autor, Niños de domingo es también la «novela del padre» de Bergman, tanto como Conversaciones íntimas será «la de la madre». Un fin de semana de verano y un entorno campesino, propicios a la fantasía y al nacimiento del deseo, son el marco elegido para el reencuentro con el pastor Bergman y la carismática Karin. Su hijo menor tiene ocho años y nació en el último día de la semana; es por eso que este «niño de domingo» puede ver espíritus, fantasmas y trasgos, aunque los adultos se empeñan en dictar los límites de la realidad: «No hay fantasmas, no seas bobo, ni demonios ni muertos que abran sus bocas ensangrentadas al sol». El miedo a la vejez (que siempre es escatológica) y a la muerte, el primer despertar sexual y una temprana crisis de fe asaltan al pequeño Pu, que no es otro que un jovencísimo Ingmar, aunque «cada niño en la obra de Bergman ?nos dice Margarethe von Trotta? es él mismo». El estilo de este Bergman ya anciano es paradójicamente juvenil, se diría desaliñado, poco dado a perfilar lo ya escrito, y por eso mismo es ágil, es incisivo, y vibra, cuando no aletea. Una engañosa sencillez y la sensualidad propia de la mirada infantil gobiernan el planteamiento, y un puente invisible acaba uniendo esta obra maestra con aquella otra sembrada de Fresas salvajes.
AUTOR/A
BERGMAN, INGMAR
Ingmar Bergman nació en Upsala en 1918. Autor de una obra cinematográfica que por sí sola le garantiza un lugar de honor entre los grandes creadores de nuestro tiempo, sus inquietudes han encontrado también expresión en otras formas artísticas: director de teatro, guionista, escritor de ficción, memorialista (su obra literaria está publicada en Tusquets Editores). Galardonado, entre otros reconocimientos públicos, con cuatro Oscars y la «Palma de Palmas» de Cannes, su longevidad creativa ?sesenta años haciendo películas? resultaría sólo excepcional si no fuera, además, acompañada de una intensidad y coherencia tan deslumbrantes como su propia vida. La lista de películas que han dejado su impronta en la historia del cine resultaría interminable: de Fresas salvajes a Fanny y Alexander o Persona; y, de hecho, el estreno de Saraband, una continuación de Secretos de un matrimonio, parece indicar que el listado de obras maestras todavía no está cerrado.








