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Hace mucho tiempo que emigrar dejó de estar de moda. En unas sociedades proclives a las frases simples, a diagnósticos sencillos y recetas milagrosas, los migrantes se han convertido en un chivo expiatorio contra los que vale todo. Arremeter contra ellos se ha transformado en una estrategia política que da mucho rédito. La cuestión migratoria exige un debate profundo y sosegado que podría articularse como una política de Estado en la que debemos participar todos. Desde una perspectiva social que destaca la capacidad de acción y resistencia de las personas migrantes, este libro analiza las migraciones españolas durante el siglo XX, desde los movimientos internos durante la dictadura franquista hasta las dinámicas más recientes, pasando por la movilidad agraria estacional en Europa y las transformaciones asociadas al desarrollismo. En sus páginas se demuestra que estos desplazamientos no pueden entenderse únicamente como respuestas a condicionantes económicos, sino que constituyen también procesos sociales, culturales y políticos capaces de generar nuevas formas de organización colectiva, pertenencia, contestación y cambio. Al mismo tiempo, conecta la experiencia histórica de los emigrantes españoles con los debates actuales sobre migración, ciudadanía, integración y derechos humanos.


