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PROGRAMA DEL CURSO
Paula C. Chang y Andrea G. Galarreta
Francisco Gaitán y Escuela de las periferias
¿Estamos viviendo en un individualismo posesivo donde cada vez más uno se entiende como propietario exclusivo de sí mismo y de sus capacidades? ¿Es, este proceso de individualización, capaz de mostrar nuestra subjetividad como una expresión propia de nuestro interior? ¿Se impone, así, una “autoridad de la primera persona” donde la vivencia personal, en un mundo que muchas veces no se quiere compartir, es el principal criterio de construcción política? ¿Es por ello que, en muchas ocasionas, las discrepancias se viven como una agresión, como una ofensa a tu persona y no como una diferencia política?. Y ¿qué tiene que ver esto con la extrema derecha?¿Estamos asistiendo a la emergencia de una nueva contracultura de derechas? ¿Cómo debemos enfrentar el auge de los imaginarios reaccionarios entre los jóvenes? ¿Y cómo podemos entender, políticamente, estos gestos, discursos y sensibilidades que hoy circulan por las aulas y se expanden en las redes?
A propósito del texto de Jaron Rowan, Un monstruo llamado Yo, intentaremos abordar estas preguntas desde la tradición de los estudios culturales, en los que la cultura se entiende menos como el lugar de las grandes realizaciones artísticas, que como el terreno donde se producen y disputan formas de vida. Veremos cómo el capitalismo neoliberal ha moldeado nuevas subjetividades. La mercantilización de la vida, la sobrecarga afectiva y la erosión de horizontes colectivos han configurado un sujeto ensimismado, ansioso y vulnerable. La contracultura de derechas ha tomado impulso a partir de la captura de este tipo de subjetividad. Apropiándose de ciertos códigos de rebeldía, esta ha conseguido articular un imaginario reaccionario capaz de interpelar el malestar generacional. Pensamos que el análisis de estas transformaciones es una condición necesaria para recuperar la posibilidad de imaginar otras formas de vida en común.








































