Para envío
En estas páginas, la voz de Virginia Woolf se despliega sin mediaciones: íntima, urgente, luminosa. En sus epístolas se entrelazan las preocupaciones domésticas con la lucidez de una escritora que reflexiona sobre el acto de crear, el peso de la historia y las tensiones de su tiempo. Dirigidas a su hermana Vanessa, a los cómplices de un tiempo irrepetible como Clive Bell, Lytton Strachey, Roger Fry, el poeta T. S. Eliot, o a mujeres sufragistas británicas cuya fuerza movía las calles y las conciencias, como Ethel Smyth o Philippa Strachey, en este epistolario se destilan las filiaciones de una autora irrepetible.
































































